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martes, 6 de noviembre de 2012

Ruta de senderismo: via verde del Pilugo

Sencilla ruta que recorre una de las vías verdes de Cantabria, en una pequeña zona minera muy cerca de la costa occidental de Cantabria.

Opción Corta/Larga (ambas considerando ida y vuelta)
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): muy fácil / fácil
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 1 hora y 30 minutos (7 kilómetros) / 3 horas y media (15 km.).




Situación
 
Desde Santander deberemos seguir la A8 en dirección a Oviedo hasta la salida de Virgen de la Peña. Seguimos por la carretera nacional en dirección a Cabezón de la Sal hasta llegar a una glorieta. Allí giramos hacia la derecha por la carretera de ascenso a Bustablado. Poco antes de llegar a este pueblo tomamos el desvío en dirección a Toporías. Pasado este pueblo junto a una curva cerrada, encontramos el cruce indicador de La Gándara. Pasamos junto a un alojamiento rural e inmediatamente llegamos a una bifurcación en la que seguimos a la derecha. Enseguida encontramos el cartel indicador del inicio de la ruta. (Hay otras opciones de acceso tal vez mejores).
 
Puntos de interés
 
Trinchera. Túneles. Vistas sobre el mar. Cóbreces.
 
Descripción de la ruta
 
En este punto y en las cercanías encontramos varios edificios de claro sabor ferroviario. Empezamos a caminar por un camino de tierra que en realidad es la antigua base de la vía férrea, como podemos apreciar poco más adelante al observar los terraplenes laterales. El paisaje no es demasiado interesante, formado por hondonadas y suaves relieves calizos cubiertos por arbustos sobre todo espinosos. Lo más interesante es el sendero en sí mismo, que a veces toma la forma de la antigua trinchera y se ve acompañado de vegetación bastante cerrada. En muchas ocasiones vemos los restos de las antiguas traviesas.
 
No tardamos mucho al llegar al primer túnel, que tendrá unos 100 metros, pero que al estar en curva da una gran sensación de oscuridad. Afortunadamente el suelo es bastante homogéneo, por lo que se supera sin mayor complicación. Al otro lado el paisaje es similar, con una gran hoya a nuestra izquierda. Ascendiendo suavemente la trinchera se vuelve a cerrar hasta acabar llegando a un segundo túnel de similar longitud, pero esta vez recto. Al poco de salir llegamos a la antigua mina de Pozo Montero, que conserva toda la estructura exterior. Desde aquí se tiene una vista de una importante franja marítima, visión que tendremos de cuando en cuando a partir de este punto.
 
La vía verde como tal acaba en este punto, pero decidimos continuar por el mismo camino, que se vuelve más irregular. Los poco estéticos eucaliptos se van haciendo con el paisaje. El camino se vuelve mucho más irregular y sigue en sentido norte. Ignoramos un camino que viene por nuestra derecha y luego otro que desciende hacia la izquierda. Poco después llegamos a otro camino más marcado que tomamos hacia la izquierda.
 
Desde este punto llaneamos y ascendemos un poco hasta llegar a la cota máxima del día de hoy (unos 240 metros) en donde se gira de nuevo hacia el norte. Descendemos ignorando un par de desviaciones hacia la derecha. Llegamos a un pequeño rodal de bosque autóctono de robles y castaños y nos unimos a un camino más ancho. Haciendo caso omiso a algunas desviaciones entramos en una zona con un paisaje algo más natural de prados y árboles. De esta manera, siempre en descenso, desembocamos en una pequeña carretera. Podemos tomarla hacia la derecha, pero para no andar por asfalto buscamos un camino que nace casi enfrente.
 
Por el nuevo camino descendemos un poco, giramos a la derecha y ascendemos un poco. Llegamos a una bifurcación en donde podemos tomar cualquiera de las dos opciones que nos deja ya en el pueblo de Cóbreces. Terminamos el sendero junto al edificio neogótico de la abadía de Viaceli. El regreso lo realizamos por el mismo camino prestando atención a los cruces.
 
Comentarios
 
La ruta se puede hacer partiendo de Cóbreces o con dos coches. En esta segunda opción podemos extender la ruta hasta la cercana y preciosa playa de Luaña, y si el tiempo es adecuado darnos un chapuzón. Por lo demás es bastante sencilla salvo tal vez la sensación que produce el cruzar los túneles, la cual se puede compensar con una linterna.

Track de la ruta.



Presentación con fotos de la ruta
 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las secuoyas del Monte Cabezón

Gracias al Tejón, pude saber que se me había quedado en el tintero un lugar de muy fácil acceso y visita. Se trata del Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón, en la carretera que Une cabezón de la Sal Y Comillas.

Como es habitual un aparcamiento bien adecentado, tal vez algo pequeño, aunque no tuve problemas pues no había más visitantes.

Un mirador nos permite tener una impresión de este pequeño paraje, son sólo 2,5 hectáreas, que constituye uno de los escasísimos ejemplos de bosques seminaturales de este tipo de árbol en la península.
Tiene su origen en un programa de repoblación forestal llevado a cabo durante los años 40 en todo el entorno del Monte Corona, en el que junto con especies autóctonas se plantaron numerosas árboles alóctonos, como abetos, robles americanos...y secuoyas.

Un sendero que lo recorre longitudinalmente nos permite adentrarnos en el lugar.


Las secuoyas se han adaptado muy bien al lugar, alcanzando una altura media de 36 metros.

La distribución de sus ramas recuerda de alguna manera a ciertas obras de arte vanguardista.

Un lugar para el reposo y la contemplación.


Creo que tuve suerte al llegar al lugar con la caída de la tarde, que produce ese original efecto en el bosque.



miércoles, 23 de junio de 2010

Ria de Tina Menor

Los últimos kilómetros de la costa occidental de Cantabria discurren entre los abruptos paisajes de las rías de Tina Menor (desembocadura del río Nansa) y de Tina mayor (desembocadura del río Deva); esta última haciendo ya frontera con Asturias.

Os pongo algunas imágenes de la primera.



martes, 22 de junio de 2010

San Vicente de la Barquera

Os pongo hoy unas cuantas estampas de esta bella localidad marinera. En esta primera se ve su ubicación entre dos rías.

El paseo marítimo.
El puente de la Maza, que según la tradición debe atravesarse sin respirar.

El castillo.

La iglesia, en la parte más alta.
Una portada románica encastrada.

Entorno de la iglesia y vistas sobre los Picos de Europa.

El palacio renacentista de "El Corro", hoy sede del Ayuntamiento.

La torre del Preboste, junto enfrente.

Y por último la estampa más típica del lugar, aunque el día no fuera el más adecuado.

lunes, 21 de junio de 2010

Caviedes

Caviedes es uno de los numerosos pueblos de Cantabria que, sin tener tampoco monumentos de especial relevancia, nos ofrecen a la vista pintorescos paisajes. Fue el galardonado con el Premio Pueblo de Cantabria 2006.


Para muchos el nombre de Caviedes es ya casi inseparable al de Casa Cofiño, un restaurante de comida tradicional que está casi siempre a rebosar (no os acerquéis sin reserva), una circunstancia un tanto exagerada pues hay muchos otros lugares que ofrecen una relación calidad-precio similar sin tantas alharacas.

Un par de estampas del pueblo y una caseta habilitada como museo etnográfico (se puede contemplar las piezas por una ventana).






viernes, 18 de junio de 2010

Ruta de senderismo: El Monte Corona

Sorprende encontrar, en esta costa cantábrica tan maltratada y aún así tan hermosa, un paraje a tan sólo 3 kilómetros del mar, en el que pueden contemplarse laderas cubiertas de excelentes ejemplares de robles y hayas.

Dificultad: Normal
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo: 3,5 horas (13,5 KM).


Situación.

Desde Santander tomamos la A-8 hasta la salida de Cabezón de la Sal y Comillas. Atravesamos esta última localidad en dirección a San Vicente de la Barquera. Poco después de superar el campo de fútbol tomamos la carretera que a mano izquierda conduce en unos 3 kilómetros a Rioturbio, tras cruzar la ría de la Rabia. Al llegar al pueblo y pasar junto a la iglesia tomamos la calle de la derecha que pasa junto a un pilón y a una casa montañesa con arcadas. Aquí aparcamos el vehículo.

Puntos de Interés
Bosque de ribera. Bosque autóctono. Entorno de las ermitas de San Antonio y de San Esteban. Vistas desde la ermita de San Esteban.

Descripción de la Ruta
La ruta que se va a describir nos permite acercarnos al singular entorno del monte Corona, un enclave a apenas unos kilómetros del mar que aún conserva buenas manchas de bosque autóctono. Sucesivas repoblaciones han contribuido a dar un mayor encanto al lugar, que además puede presumir de unas excelentes vistas del parque Natural de Oyambre desde su parte alta.

Comenzamos a andar por una ancha pista que será nota común en todo el recorrido. En el primer tramo avanzamos en paralelo al Río Turbio, que en realidad es más bien un arroyo denominado también con el curioso nombre de Richurrichas, que queda a nuestra derecha.

Mientras avanzamos por este tramo de apenas pendiente disfrutamos de la enorme variedad del bosque de ribera, en donde se distinguen entre muchos otros chopos, alisos, avellanos y castaños. Los eucaliptos dominan ambas laderas, si bien se aprecia un proceso de progresiva eliminación de los mismos.

Avanzamos así casi dos kilómetros hasta un cruce muy marcado. Tomados la opción derecha, recordando que regresaremos por el otro al completar el tramo circular. Poco después cruzamos el arroyo y nos internamos en la parte más interesante del bosque.

Dominan hayas y robles, algunos de muy bien tamaño, acompañados de manchas de diferentes coníferas fruto de antiguas repoblaciones. La parte mala es que la pendiente ascendente es fuerte, aunque bastante soportable.

Tras cuatro kilómetros de recorrido total alcanzamos un pequeño merendero, que se sitúa a la derecha, bastante difícil de localizar entre la vegetación, y que está situado junto a unos cuantos ejemplares de roble de notable altura.


Prácticamente al lado se sitúa otro marcado cruce. Siguiendo hacia la derecha nos acercamos al bonito entorno de la ermita de San Antonio, que está apenas a unos 500 metros. La ermita, sin excesivo valor artístico, puede presumir de una bonita área de esparcimiento, en la que pueden destacarse unos esbeltos cipreses y unos robustos ejemplares de pino. El edificio data del siglo XVII, y cada año el 13 de Junio los vecinos de Caviedes siguen subiendo la imagen del santo, que ahora se conserva en el pueblo.



Regresamos al anterior cruce y seguimos ascendiendo, aunque ahora ante una pendiente mucho más llevadera. Esta pista presenta síntomas de que va a ser asfaltada próximamente. Empezamos a ver a nuestra derecha las primeras panorámicas de la costa, mientras que al poco llegamos a dos cruces consecutivos en los que tomaremos siempre la opción de la izquierda.
Mientras seguimos descubriendo perspectivas cada vez más amplias de la costa, llegamos a un punto en el que aparece una gran mancha de robles, y al final de la misma el picón en el que se levanta la ermita de San Esteban.

Una serie de curvas nos conducen a este robledal, rechazando un nuevo camino a la derecha. Deberemos afrontar un último tramo duro de ascenso y llegamos a la pista asfaltada que conduce a la ermita, bajo la sombra de una gran torreta de vigilancia forestal. Llevamos más de 8 kilómetros de recorrido.

Algo más de un kilómetro nos separa del edificio, espacio que recorreremos siguiendo esta pista. En el avance podemos destacar la existencia de grandes ejemplares de roble americano (a nuestra derecha y en la proximidad de un área recreativa) y buena cantidad de abetos (a nuestra izquierda).

Un vallado de madera con un variado muestrario de árboles nos indica la proximidad de la ermita, que alcanzamos enseguida tras una pequeña cuesta final. En el bonito entorno de este humilde edificio destaca un precioso mirador que, dependiendo de la climatología, nos permitirá disfrutar de excelentes vistas de Comillas, la playa y ría de Oyambre, la costa occidental y los picos de Europa. Estamos en el kilómetro 9 y medio.



Dejamos este lugar, idóneo para un pequeño descanso, bajando hasta el cartel explicativo y tomando el camino que, mirando hacia ermita, queda a nuestra derecha. Atravesamos un último tramo boscoso (volvemos a rechazar un nuevo camino a la derecha) pero enseguida alcanzamos una amplia zona despejada (al menos cuando se escriben estas líneas) que parece indicar un intento por ir eliminando las áreas dominadas por el eucalipto.




Descendemos muy bruscamente, mientras que a nuestra espalda va quedando cada vez más lejos el perfil de la ermita. Al frente un nuevo e interesante bosquete de robles. Rechazaremos un nuevo cruce a la derecha y acabamos llegando, tras unas cuantas curvas cerradas, hasta el cruce inicial del fondo del valle. Desde aquí basta con desandar los dos kilómetros iniciales hasta alcanzar nuestro vehículo.

Comentarios

La ruta es relativamente sencilla, salvo por algunos tramos ascendentes que en todo caso no resultan muy duros. El avance es por pista, lo que lo hace adecuada para la bicicleta de montaña si estamos acostumbrados a su uso.
Para orientarse basta con seguir el camino más marcado y en caso de duda tomar siempre el de la izquierda (salvo en el primero).

Es muy importante seleccionar un día lo más despejado posible, ya que en caso contrario nos perderemos las excelentes vistas, que pueden ser lo más destacado del trayecto. En todo caso, y aunque tenemos unos cuantos tramos sombreados, es preferible escoger un día que no sea excesivamente caluroso. No disponemos de fuentes en el recorrido.

Para los más perezosos existe la opción de acceder a la ermita de San Esteban y su mirador desde La Ayuela, lugar situado a medio camino de la carretera que une Cabezón de la Sal y Comillas.
Track:

miércoles, 16 de junio de 2010

Oyambre y Merón

Pasado Comillas y siguiendo la costa entramos en el parque Natural de Oyambre, una zona muy valiosa que se intenta proteger del acoso urbanístico y en la medida de lo posible recuperar sus dunas y estuarios. (perdon por las fotos pero el día no me salió muy allá).

Me encuentro con un grupo de vacas que van a una feria todo engalanadas.


La playa de Oyambre en la desembocadura de la Rabia traza una forma casi circular. Aquí vemos la parte interior.


Tenemos un sistema de marismas en fase de recuperación. Los restos de árboles provienen de un periodo de desecación previo.

Una foto de aves.


Y la alargada Playa de Oyambre.

Desde la que se ven los picos de Europa.

En esta playa, en el año 1929, aterrizó el primer vuelo trasatlántico que tuvo como destino en España a bordo del Pájaro Amarillo. Cerca de uno de sus extremos nos encontraremos un monolito conmemorativo.
Y unos kilómetros más adelante nos encontramos con la también alargada Playa de Merón, Con grandes panorámicas de la montaña.