Hoy os presento el tercero y último de mis paseos costeros en este año 2013. Transcurre por la ría y Cabo de Ajo.
En las imágenes del vídeo podréis ver el semiabandonado edificio del monasterio renacentista de San Ildefonso, diversas tomas de la ría de Ajo (formada por el río Campiazo), y el entorno del cabo de Ajo. En este último tramo podemos descubrir algunas oquedades naturales formadas por el viento y el mar; Punta del Rostro, el punto más septentrional de Cantabria, y el faro de Ajo.
La ruta se puede realizar a pie y no es muy larga, pero hay muchos puntos en los que es muy difícil orientarse si no se dispone de GPS. Si alguien quiere más información no tiene más que pedírmela.
Hoy os muestro el segundo de mis paseos costeros del presente año. Dejamos el coche en el aparcamiento de la Playa de Loredo, que forma una continuidad con el puntal del Somo. De frente tenemos buenas vistas de Santander, con la isla de Mouro y la península de la Magdalena en primer término. También se observan los grandes buques que esperan su turno para entrar en la bahía.
Desde la playa o bordeando el camping encontramos un sendero paralelo a la costa en dirección este. Los primeros metros transcurren entre las dunas que caracterizan a esta playa. Tras pasar por la playa de los tranquilos vemos enfrente la Isla de Santa Marina. A partir de aquí empezamos a ganar altura de modo que a nuestra izquierda vemos observando acantilados cada vez más espectaculares. Numerosas aves marinas pasan cerca de nosotros.
Caminando entre praderías y tras un giro observamos los acantilados de la zona de Galizano alcanzamos la parte superior de la playa de Langre, probablemente la más espectacular de Cantabria. El sendero nos conduce hasta el acceso a dicha playa para los vehículos.
Para el regreso rápido podemos tomar las carreteras en dirección oeste, seleccionado en los cruces la pista más marcada. Ello nos permiten retornar a Loredo de forma más rápida completando el circuito en unas dos horas. En definitiva recorrido sencillo salvo las precauciones que hemos de tomar en la zona de acantilados.
Pues no, este blog no está muerto. Por diversas razones con las que no voy a aburriros el número de entradas publicadas aquí se ha reducido drásticamente, y probablemente así seguirá en adelante.
Pero mientras tanto, durante las próximas semanas voy a iros publicando fotos y comentarios de las pocas salidas que he hecho los últimos meses. Y empezamos por una de las zonas que tengo más en el tintero, la franja costera, y más en concreto por el pequeño tramo, de unos 4 kilómetros, que separa la Playa de la Maruca del llamado Panteón del inglés.
La playa de la Maruca es una pequeña cala, dentro de una pequeña ensenada, perteneciente al municipio de Santander, y por ello bastante visitada en verano. En uno de los extremos de la ensenada tenemos el Centro de Interpretación del Litoral, gestionado por el Ayuntamiento de Santander, ubicado sobre los restos de una antigua batería defensiva.
Caminando en dirección Este tenemos una sucesión de zonas rocosas sobre las que golpea el Cantábrico. También pasamos junto a una sede del Instituto Español de Oceanografía y la minúscula Playa del Bocal. El recorrido termina junto a una zona de acantilados y el llamado Panteón del Inglés. Es un pequeño edificio al borde del acantilado que José Jackson Veyán mandó levantar en memoria de un amigo ingles a finales del siglo XIX.
Desde el Panteón se observa perfectamente el Faro de Cabo Mayor, que queda apenas a 1 km de distancia. No obstante en principio entre medias existe un campo de tiro, por lo que ante la duda decidí darme la vuelta.
A continuación os muestro una serie de imágenes en formato vídeo, para no saturar el artículo de fotos:
Por razones varias este año tampoco he hecho muchas salidas por Cantabria; y a las alturas que estamos es poco probable que vuelva a retomarlas en breve. Así que lamentablemente tengo que dejar de publicar de momento, esperando volver a activar el blog en la primavera. Por supuesto que estaré atento a responder cualquier comentario que hagáis en entradas ya publicadas.
Y para terminar hago mención a una curiosidad que me comentaron hace un tiempo. Resulta que las formas sobre el mapa de Cantabria y Honduras resultan ser bastante similares:
Si Cantabria fuese Honduras al norte tendríamos el mar Caribe en lugar del Cantábrico y Mataporquera tendría salida al Pacífico; la capital estaría en Bárcena de Pie de Concha y el oriente estaría ocupado por bosques tropicales. Curiosamente la zona más montañosa coincidiría bastante con la ubicación actual.
Sencilla ruta que recorre una de las vías verdes de Cantabria, en una pequeña zona minera muy cerca de la costa occidental de Cantabria.
Opción Corta/Larga (ambas considerando ida y vuelta) Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): muy fácil / fácil
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 1 hora y 30 minutos (7 kilómetros) / 3 horas y media (15 km.).
Situación
Desde Santander deberemos seguir la A8 en dirección a Oviedo hasta la salida de Virgen de la Peña. Seguimos por la carretera nacional en dirección a Cabezón de la Sal hasta llegar a una glorieta. Allí giramos hacia la derecha por la carretera de ascenso a Bustablado. Poco antes de llegar a este pueblo tomamos el desvío en dirección a Toporías. Pasado este pueblo junto a una curva cerrada, encontramos el cruce indicador de La Gándara. Pasamos junto a un alojamiento rural e inmediatamente llegamos a una bifurcación en la que seguimos a la derecha. Enseguida encontramos el cartel indicador del inicio de la ruta. (Hay otras opciones de acceso tal vez mejores).
Puntos de interés
Trinchera. Túneles. Vistas sobre el mar. Cóbreces.
Descripción de la ruta
En este punto y en las cercanías encontramos varios edificios de claro sabor ferroviario. Empezamos a caminar por un camino de tierra que en realidad es la antigua base de la vía férrea, como podemos apreciar poco más adelante al observar los terraplenes laterales. El paisaje no es demasiado interesante, formado por hondonadas y suaves relieves calizos cubiertos por arbustos sobre todo espinosos. Lo más interesante es el sendero en sí mismo, que a veces toma la forma de la antigua trinchera y se ve acompañado de vegetación bastante cerrada. En muchas ocasiones vemos los restos de las antiguas traviesas.
No tardamos mucho al llegar al primer túnel, que tendrá unos 100 metros, pero que al estar en curva da una gran sensación de oscuridad. Afortunadamente el suelo es bastante homogéneo, por lo que se supera sin mayor complicación. Al otro lado el paisaje es similar, con una gran hoya a nuestra izquierda. Ascendiendo suavemente la trinchera se vuelve a cerrar hasta acabar llegando a un segundo túnel de similar longitud, pero esta vez recto. Al poco de salir llegamos a la antigua mina de Pozo Montero, que conserva toda la estructura exterior. Desde aquí se tiene una vista de una importante franja marítima, visión que tendremos de cuando en cuando a partir de este punto.
La vía verde como tal acaba en este punto, pero decidimos continuar por el mismo camino, que se vuelve más irregular. Los poco estéticos eucaliptos se van haciendo con el paisaje. El camino se vuelve mucho más irregular y sigue en sentido norte. Ignoramos un camino que viene por nuestra derecha y luego otro que desciende hacia la izquierda. Poco después llegamos a otro camino más marcado que tomamos hacia la izquierda.
Desde este punto llaneamos y ascendemos un poco hasta llegar a la cota máxima del día de hoy (unos 240 metros) en donde se gira de nuevo hacia el norte. Descendemos ignorando un par de desviaciones hacia la derecha. Llegamos a un pequeño rodal de bosque autóctono de robles y castaños y nos unimos a un camino más ancho. Haciendo caso omiso a algunas desviaciones entramos en una zona con un paisaje algo más natural de prados y árboles. De esta manera, siempre en descenso, desembocamos en una pequeña carretera. Podemos tomarla hacia la derecha, pero para no andar por asfalto buscamos un camino que nace casi enfrente.
Por el nuevo camino descendemos un poco, giramos a la derecha y ascendemos un poco. Llegamos a una bifurcación en donde podemos tomar cualquiera de las dos opciones que nos deja ya en el pueblo de Cóbreces. Terminamos el sendero junto al edificio neogótico de la abadía de Viaceli. El regreso lo realizamos por el mismo camino prestando atención a los cruces.
Comentarios
La ruta se puede hacer partiendo de Cóbreces o con dos coches. En esta segunda opción podemos extender la ruta hasta la cercana y preciosa playa de Luaña, y si el tiempo es adecuado darnos un chapuzón. Por lo demás es bastante sencilla salvo tal vez la sensación que produce el cruzar los túneles, la cual se puede compensar con una linterna.
Corto pero duro ascenso a este monte cubierto de espeso encinar cantábrico y con buenas vistas de la costa oriental. Existe la tradición de colocar cada 50 años una nueva cruz en lo alto. Esta tradición se remonta a 1763 y simboliza el deslinde de los territorios de Arnuero y Soano.
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Normal
Distancia y tiempo: 4 kilómetros y 1 hora y cuarto.
Situación.
Saldremos de Santander por la A-8 en dirección a Bilbao. Pasado Solares buscamos la carretera que conduce a Galizano. Desde aquí tomamos la carretera paralela a la costa que tras pasar junto a Ajo y su ría llega a la derivación que conduce a Isla. A la altura del kilómetro 1 encontramos una desviación hacia la derecha. Dejamos el vehículo en este entorno.
Puntos de Interés
Encinar cantábrico. Vistas desde la cima.
Descripción de la Ruta
Tomamos la calle que asciende perpendicular a la carretera ascendiendo un poco. A cabo de unos 20 metros encontramos un sendero que asciende a la izquierda de esta calle. Al principio caminamos entre vallados y durante un instante podemos ver el caserío de Isla y su gran iglesia parroquial. Desde este punto empezamos un fuerte ascenso por un bosquete de carrasca y madroño; entre otras especies. Hemos de tomar frecuentes descansos para afrontar el desnivel.
Finalmente la pendiente se suaviza y entramos en una franja de bosque especialmente tupido, con aspecto casi selvático, si bien el sendero está muy definido. Tras llanear un poco hemos de prestar un poco de atención para no perder el sendero principal, que vuelve a ascender hacia la izquierda en detrimento de otra senda que sigue recta. Al cabo de unos instantes volvemos a llanear y casi nos topamos con la torre de observación a la que se puede ascender.
Desde aquí tenemos unas estupendas vistas de buena parte del oriente costero, especialmente de la costa entre Noja e Isla. Tras descender continuamos por el sendero que continúa por la espesura. Empezamos a descender de forma brusca hasta llegar a un área de descanso con unas mesas. Continuamos por el sendero que traíamos hasta llegar al asfalto. En el primer cruce giramos hacia la derecha. Llaneando llegamos hasta la voluminosa iglesia de Arnuero. Tomamos la calle que pasa junto a la torre y seguimos por la misma sin cambiar de dirección ascendiendo un poco. En unos minutos llegamos a la zona donde dejamos el coche.
Sencilla ruta por esta costa que combina paisajes de acantilado y playa, así como amplias panorámicas de la costa oriental cántabra.
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Distancia y tiempo: 9 kilómetros y 2 horas y cuarto.
Situación.
Saldremos de Santander por la A-8 en dirección a Bilbao. Pasado Solares buscamos la carretera que conduce a Galizano. Desde aquí tomamos la carretera paralela a la costa que tras pasar junto a Ajo y su ría llega a la derivación que conduce a Isla. Desde este último lugar buscaremos la derivación que conduce a Quejo o Isla-Playa.
Puntos de Interés
Vistas de las Playas y Acantilados. Vistas Panorámicas. Palacio de Isla.
Descripción de la Ruta
Tomamos como referencia la playa de El Sable de Arnuero. Empezamos a andar por pistas asfaltadas en dirección contraria a la playa ganando un poco de altura en dirección al barrio de Argumoso y evitando llegar al camping. Empezamos a andar en sentido oeste entre una mezcla de chalets, arquitectura popular y otra más anodina tan característica de la franja costera de Cantabria.
Intentamos seguir la calle principal evitando derivaciones. Pasamos por el barrio de Gracedo y tras pasar por una zona menos urbanizada vemos ya las edificaciones de Isla entre las que destaca la iglesia y el palacio de los Condes de Isla. Cuando llegamos al muro delimitador del mismo podemos explorar el pueblo, que tiene un casco antiguo de cierto interés, pero hoy optamos por seguirlo hacia la derecha en dirección a la playa de la Arena.
Ganamos un poco de altura y seguimos la nueva pista en dirección noroeste evitando de nuevo las derivaciones. Llegamos a un punto más elevado en el que ya vemos la costa y empezamos a descender bruscamente. Frente a nosotros vemos la ría y el cabo de Ajo en el que se distingue su faro. En este tramo el tráfico es algo más intenso con lo que deberemos tener un poco más de cuidado.
Casi al final del descenso llegamos a las inmediaciones de un camping. Al llegar a la altura del seto que lo limita vemos un camino que nace por la izquierda. Bordeamos el seto del camping y giramos hacia la izquierda cruzando una pequeña finca particular. En unos instantes entramos en un bosque Cantábrico por el que serpentea un estrecho pero marcado sendero. Buscando en los cruces la opción izquierda llegamos a un punto desde el que se tiene una bonita vista de la playa de La Arena y la ría de Ajo. Retrocediendo unos metros al último cruce seguimos ascendiendo suavemente entre el cerrado bosquete. Al poco dejamos los árboles detrás y llegamos a las vistas de la costa más accidentada. A nuestra izquierda volvemos a ver los acantilados del cabo de Ajo y a la izquierda un área de rocas erosionadas.
Empezamos a andar por el típico sendero que bordea la costa. Superamos una valla ganadera gracias a una escalera a tal efecto (desde este punto tenemos una señalización algo parca). Vamos ganando altura con vistas a la punta cueva Colina. Una derivación permite bajar a la misma, donde existe un punto de observación de aves marinas. Con un poco de esfuerzo llegamos Coto Aro ,a 136 mts, con unas excepcionales vistas de buena parte de la costa: Llega a intuirse Santander y su faro; y hacia el este unos profundos acantilados. También podemos vislumbrar algunos de los principales relieves del interior de Cantabria.
Continuamos por sendero llegamos a la vera de los acantilados indicados. El sendero se trasforma por unos momentos en un camino pero justo cuando gira hacia el interior y asciende bruscamente encontramos a la izquierda la continuación del sendero. Andamos ahora por un sendero más ancho mientras que se suceden diversos rincones marinos. Empezamos a ascender de nuevo hacia la punta de cabo Quejo, donde existen los restos de una edificación. Se ve desde aquí un buen tramo de la costa Oriental que antes no veíamos: Montes Buciero y Candina, costa de Noja etc.
Desde aquí giramos claramente hacia el sur y ascendemos algo más. Pasamos cerca de una torre de Telecomunicación que también nos concede buenas vistas hacia las Marismas de Noja. Seguimos por el sendero de la costa por un descenso brusco que afrontamos con precaución. Llegamos a una depuradora y desde allí al camping. Desde aquí es fácil alcanzar el punto desde donde iniciamos el recorrido.
Comentarios
Ruta sencilla salvo por los empinados ascensos. Hay que tener precaución al principio al caminar por pistas de asfalto y luego con los tropezones y resbalones en la zona cercana a los acantilados. A toro pasado creo que merece la pena acercarse a las antenas ya que probablemente se vea mejor la zona de marismas.