viernes, 4 de septiembre de 2009

El monte Buciero

Preciosa ruta por el que probablemente sea el monte más emblemático de toda la costa Cántabra, rodeados avanzando por un precioso encinar y rodeados de espectaculares paisajes de costa.


Dificultad: 3
Orientabilidad: 4
Belleza: 5
Tiempo: 3,5 horas

Distancia: 11,5 KM.

En la distancia y tiempo no se contabilizan las desviaciones, salvo la bajada al Faro del Caballo.

Situación.

Por la autovía A-8 dirección Bilbao hasta la Salida Gama-Escalante-Santoña. Tomamos la Carretera que accede a la localidad de Santoña desde Cicero. Una vez en Santoña accedemos al paseo marítimo y aparcamos en el mismo, lo más cerca posible del Fuerte de San Martín.

Puntos de Interés

Vistas sobre Laredo, La costa, y acantilados. Faro del Caballo y del Pescador. Escalinata de acceso al Faro del Caballo. Vistas sobre la playa y marismas. Encinar cantábrico.

Descripción de la Ruta

El monte Buciero es una elevación con personalidad propia que culmina el cierre de la bahía y marismas de Santoña.
Además de su geografía extraordinariamente marcada, cerrado en todos sus costados por considerables pendientes (que se hacen acantilados en la costa) tiene una serie de valores adicionales que lo convierten en un lugar imprescindible de visitar: su excepcional bosque de encina atlántica, las amplias y variadas vistas costeras y la espectacular ubicación de sus faros, especialmente el del Caballo.
A ello podemos añadir los restos de múltiples edificaciones defensivas, que datan de época napoleónica, que aún quedan en la zona aprovechando su estratégica ubicación.

Desde el paseo marítimo dirigimos nuestros pasos hasta el fuerte de San Martín, que cierra el mismo. Ya junto a sus paredones, identificamos una escalera que lo asciende por su izquierda y que en su parte superior termina en una carretera que seguimos hacia la derecha.
Enseguida llegamos a un cruce en el que hemos de seguir por la derecha, siguiendo la costa y, al poco, de las dos carreteras que continúan hemos de tomar la que siguiendo paralela a la costa lo hace hacia la parte alta.

A partir de aquí nos orientaremos por un punto de color azul ozcuro que acompaña al común de franjas amarilla y blanca. Se trata de la simbología dada a este sendero recientemente acondicionado por la Consejería de Medio Ambiente. Es importante memorizar el color azul pues se cruza con otros senderos habilitados en el monte.

La carretera muere al cabo de unas decenas de metros y deja paso a un camino muy bien acondicionado que gana altura con rapidez pero sin grandes pendientes.
Desde aquí se tienen unas excepcionales vistas sobre la larguísima playa de la Salvé de Laredo y sobre la sierra del Candina.

También sobre la gran actividad de ocio y pesca que tiene la salida de la bahía de Santoña. Al poco los primeros árboles, en forma de carrascas de pequeño tamaño, empiezan a acompañar el camino.
Tras un recorrido de unos 2 km, de forma casi repentina, salimos a un espacio abierto desde el que se tienen una excelentes vistas de la peña del Fraile y los primeros acantilados.
Vista desde el mar la peña citada efectivamente una forma similar a la cabeza de un fraile. Cuenta la tradición que todavía existía encima de esta peña un fragmento adicional, que sería el gorro del fraile, pero que cayó en el siglo XIX, con ocasión del disparo de forma simultánea desde todos los puestos de artillería cercanos.

La senda pasa junto a una cabaña de madera, traza una amplia curva y vuelve a ascender, a medida que se introduce en un encinar cada vez más espeso y con árboles de mayor tamaño; estando las encinas acompañadas de abundantes ejemplares de madroños y laureles.

Todavía hemos de ascender unos 500 metros adicionales a partir de los cuales el camino apenas varía de altitud alternando el cerrado bosque con vistas sobre la costa. Tras unos 3,5 kilómetros llegamos a un cruce en el que se señala hacia la derecha el camino al Faro del Caballo.
Unos 200 metros más adelante nos encontramos con las escaleras de piedra que descienden al mismo, si bien podemos antes desviarnos unas decenas de metros a la derecha para gozar de la visión sobre la espeluznante caída hasta el faro (tambien podemos dejarlo para el regreso) que se tienen desde los restos de la Batería de San Felipe.
Hay que tener en cuenta que durante el descenso no se verá el faro hasta casi llegar al mismo.
De vuelta en las escaleras tenemos una primera impresión del sobrecogedor descenso que nos espera. La escalinata no es apta para personas con vértigo y hay que concienciarse de que son casi 700 escalones hasta el faro.
Afortunadamente un cable instalado recientemente facilita el avance por este camino de locos tallado en la roca. A la mitad del descenso aproximadamente, empieza a verse el mar golpeando sobre la agujereada roca.
Finalmente llegamos junto al faro, edificio ya sin uso sin mayor interés que su ubicación, teniendo la posibilidad de bajar hasta el mar (sólo si la mar está tranquila) descendiendo un centenar de peldaños más.
Nos tomamos unos minutos de sosiego antes de afrontar el desesperante ascenso que parece no acabar nunca, cada paso parece más difícil que el anterior y cada escalón más alto que el precedente. Al Borde del colapso llegamos hasta arriba.


Volvemos hasta el cruce y giramos hacia la derecha, de modo que continuemos con el sentido original, en dirección al faro del pescador. El nuevo sendero continúa por el cerrado bosque, prácticamente llano al principio y luego descendiendo paulatinamente.
Al final de estos 2 kilómetros que nos llevan al faro del Pescador el camino empieza a estrecharse hasta convertirse en una senda que zigzaguea y desciende hasta encontrarse de forma un tanto repentina con el faro. En este tramo podemos encontrarnos con algunas cabras dispersas por el monte.

La geografía en esta zona no es tan abrupta como la que hemos visto con anterioridad. Continuamos por la carretera restringida de acceso al faro ascendiendo de nuevo durante aproximadamente un kilómetro y medio bordeando el monte.
Justo en el punto donde la carretera alcanza su cota máxima, en una curva que ya nos ofrece los paisajes de la playa de Berria, nace a la derecha de la misma un sendero poco marcado por el que podemos acceder a los restos de la batería del Águila.

La carretera continua descendiendo hacia las cercanías del penal del Dueso. Justo al final de la misma, tenemos la posibilidad de girar a la derecha para visitar los restos de otra batería, la de la Cueva. En todo caso el camino continúa internándose por el barrio del Dueso, por encima del penal, girando primero a la izquierda, luego a la derecha y finalmente, junto a una pequeña pista de futbito, tomando un camino, cementado toscamente, hacia la izquierda.

Este camino pasa junto a los restos del antiguo Polvorín del Dueso y vuelve a ascender. Al poco llegamos a un cruce en el que debemos seguir por el camino principal hacia la derecha. Desde aquí continuaremos siempre por el camino cementado teniendo en el horizonte el Fuerte del Mazo que culmina una pequeña loma.

Tras aproximadamente 1 kilómetro de avance por el camino cementado, este muere junto a una carretera en regular estado. Hacia la derecha nos ofrece la posibilidad de terminar el ascenso hasta el fuerte del Mazo.
Hagamos o no esta desviación hemos de continuar hacia la izquierda, no sin antes contemplar los restos del Polvorín del Helechal tras los que se dibuja el perfil de la Peña Buciero, de unos 300 metros, en lo alto de la cual ondea una bandera de Cantabria.
Desde aquí nos restan unos 2 kilómetros de suave descenso, ofreciéndose ante nosotros nuevas vistas de Santoña y sus marismas. Tras una serie de revueltas, ya entre edificaciones, enlazamos con la trayectoria original justo encima del Fuerte de San Martín.

Comentarios
Una agradable ruta alternativa al típico día de playa. El avanze en general es cómodo salvo el brutal descenso al faro del Caballo, que cada cual decidirá si hace o no. La senda está muy bien acondicionada hasta este punto y luego es fácil orientarse, pero en la zona del barrio del Dueso la señalización es escasa.

La Consejería de medio Ambiente ha editado un folleto con esta y otras rutas por el monte Buciero. Casi con toda seguridad se pueda conseguir en la oficina de Turismo. También están en la web.
Track en wikiloc:

2 comentarios:

  1. Una paraje precioso, fui hace algunos años aunque no hice esta ruta exactamente. Salimos desde Santoña pasando por el fuerte de San Martin hasta el Faro del Caballo, bajando hasta abajo. Crei que eran unos 600 escalones, pero por lo que veo son casi 100 mas! Así tenía las piernas al día siguiente, menudas agujetas, jajajaja. La próxima vez intentaré realizar el camino que nos propones.

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  2. Gracias por tu comentario. Sin duda lo más espectacular es el primer tramo, pero merece la pena dar la vuelta completa.

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