martes, 13 de noviembre de 2012

Una tontería para terminar la temporada

Por razones varias este año tampoco he hecho muchas salidas por Cantabria; y a las alturas que estamos es poco probable que vuelva a retomarlas en breve. Así que lamentablemente tengo que dejar de publicar de momento, esperando volver a activar el blog en la primavera. Por supuesto que estaré atento a responder cualquier comentario que hagáis en entradas ya publicadas.

Y para terminar hago mención a una curiosidad que me comentaron hace un tiempo. Resulta que las formas sobre el mapa de Cantabria y Honduras resultan ser bastante similares:



Si Cantabria fuese Honduras al norte tendríamos el mar Caribe en lugar del Cantábrico y Mataporquera tendría salida al Pacífico; la capital estaría en Bárcena de Pie de Concha y el oriente estaría ocupado por bosques tropicales. Curiosamente la zona más montañosa coincidiría bastante con la ubicación actual.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ruta de senderismo: via verde del Pilugo

Sencilla ruta que recorre una de las vías verdes de Cantabria, en una pequeña zona minera muy cerca de la costa occidental de Cantabria.

Opción Corta/Larga (ambas considerando ida y vuelta)
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): muy fácil / fácil
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 1 hora y 30 minutos (7 kilómetros) / 3 horas y media (15 km.).




Situación
 
Desde Santander deberemos seguir la A8 en dirección a Oviedo hasta la salida de Virgen de la Peña. Seguimos por la carretera nacional en dirección a Cabezón de la Sal hasta llegar a una glorieta. Allí giramos hacia la derecha por la carretera de ascenso a Bustablado. Poco antes de llegar a este pueblo tomamos el desvío en dirección a Toporías. Pasado este pueblo junto a una curva cerrada, encontramos el cruce indicador de La Gándara. Pasamos junto a un alojamiento rural e inmediatamente llegamos a una bifurcación en la que seguimos a la derecha. Enseguida encontramos el cartel indicador del inicio de la ruta. (Hay otras opciones de acceso tal vez mejores).
 
Puntos de interés
 
Trinchera. Túneles. Vistas sobre el mar. Cóbreces.
 
Descripción de la ruta
 
En este punto y en las cercanías encontramos varios edificios de claro sabor ferroviario. Empezamos a caminar por un camino de tierra que en realidad es la antigua base de la vía férrea, como podemos apreciar poco más adelante al observar los terraplenes laterales. El paisaje no es demasiado interesante, formado por hondonadas y suaves relieves calizos cubiertos por arbustos sobre todo espinosos. Lo más interesante es el sendero en sí mismo, que a veces toma la forma de la antigua trinchera y se ve acompañado de vegetación bastante cerrada. En muchas ocasiones vemos los restos de las antiguas traviesas.
 
No tardamos mucho al llegar al primer túnel, que tendrá unos 100 metros, pero que al estar en curva da una gran sensación de oscuridad. Afortunadamente el suelo es bastante homogéneo, por lo que se supera sin mayor complicación. Al otro lado el paisaje es similar, con una gran hoya a nuestra izquierda. Ascendiendo suavemente la trinchera se vuelve a cerrar hasta acabar llegando a un segundo túnel de similar longitud, pero esta vez recto. Al poco de salir llegamos a la antigua mina de Pozo Montero, que conserva toda la estructura exterior. Desde aquí se tiene una vista de una importante franja marítima, visión que tendremos de cuando en cuando a partir de este punto.
 
La vía verde como tal acaba en este punto, pero decidimos continuar por el mismo camino, que se vuelve más irregular. Los poco estéticos eucaliptos se van haciendo con el paisaje. El camino se vuelve mucho más irregular y sigue en sentido norte. Ignoramos un camino que viene por nuestra derecha y luego otro que desciende hacia la izquierda. Poco después llegamos a otro camino más marcado que tomamos hacia la izquierda.
 
Desde este punto llaneamos y ascendemos un poco hasta llegar a la cota máxima del día de hoy (unos 240 metros) en donde se gira de nuevo hacia el norte. Descendemos ignorando un par de desviaciones hacia la derecha. Llegamos a un pequeño rodal de bosque autóctono de robles y castaños y nos unimos a un camino más ancho. Haciendo caso omiso a algunas desviaciones entramos en una zona con un paisaje algo más natural de prados y árboles. De esta manera, siempre en descenso, desembocamos en una pequeña carretera. Podemos tomarla hacia la derecha, pero para no andar por asfalto buscamos un camino que nace casi enfrente.
 
Por el nuevo camino descendemos un poco, giramos a la derecha y ascendemos un poco. Llegamos a una bifurcación en donde podemos tomar cualquiera de las dos opciones que nos deja ya en el pueblo de Cóbreces. Terminamos el sendero junto al edificio neogótico de la abadía de Viaceli. El regreso lo realizamos por el mismo camino prestando atención a los cruces.
 
Comentarios
 
La ruta se puede hacer partiendo de Cóbreces o con dos coches. En esta segunda opción podemos extender la ruta hasta la cercana y preciosa playa de Luaña, y si el tiempo es adecuado darnos un chapuzón. Por lo demás es bastante sencilla salvo tal vez la sensación que produce el cruzar los túneles, la cual se puede compensar con una linterna.

Track de la ruta.



Presentación con fotos de la ruta
 

martes, 30 de octubre de 2012

Ruta de senderismo: Monte Cincho

Corto pero duro ascenso a este monte cubierto de espeso encinar cantábrico y con buenas vistas de la costa oriental. Existe la tradición de colocar cada 50 años una nueva cruz en lo alto. Esta tradición se remonta  a 1763 y simboliza el deslinde de los territorios de Arnuero y Soano.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Normal
Distancia y tiempo: 4 kilómetros y 1 hora y cuarto.
 




Situación.
Saldremos de Santander por la A-8 en dirección a Bilbao. Pasado Solares buscamos la carretera que conduce a Galizano. Desde aquí tomamos la carretera paralela a la costa que tras pasar junto a Ajo y su ría llega a la derivación que conduce a Isla. A la altura del kilómetro 1 encontramos una desviación hacia la derecha. Dejamos el vehículo en este entorno.

Puntos de Interés

Encinar cantábrico. Vistas desde la cima.

Descripción de la Ruta

Tomamos la calle que asciende perpendicular a la carretera ascendiendo un poco. A cabo de unos 20 metros encontramos un sendero que asciende a la izquierda de esta calle. Al principio caminamos entre vallados y durante un instante podemos ver el caserío de Isla y su gran iglesia parroquial. Desde este punto empezamos un fuerte ascenso por un bosquete de carrasca y madroño; entre otras especies. Hemos de tomar frecuentes descansos para afrontar el desnivel.

Finalmente la pendiente se suaviza y entramos en una franja de bosque especialmente tupido, con aspecto casi selvático, si bien el sendero está muy definido. Tras llanear un poco hemos de prestar un poco de atención para no perder el sendero principal, que vuelve a ascender hacia la izquierda en detrimento de otra senda que sigue recta. Al cabo de unos instantes volvemos a llanear y casi nos topamos con la torre de observación a la que se puede ascender.

Desde aquí tenemos unas estupendas vistas de buena parte del oriente costero, especialmente de la costa entre Noja e Isla. Tras descender continuamos por el sendero que continúa por la espesura. Empezamos a descender de forma brusca hasta llegar a un área de descanso con unas mesas. Continuamos por el sendero que traíamos hasta llegar al asfalto. En el primer cruce giramos hacia la derecha. Llaneando llegamos hasta la voluminosa iglesia de Arnuero. Tomamos la calle que pasa junto a la torre y seguimos por la misma sin cambiar de dirección ascendiendo un poco. En unos minutos llegamos a la zona donde dejamos el coche.

Presentación con las fotos de la ruta.
 

martes, 23 de octubre de 2012

Ruta de senderismo: costa de Arnuero

Sencilla ruta por esta costa que combina paisajes de acantilado y playa, así como amplias panorámicas de la costa oriental cántabra.
 
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Distancia y tiempo: 9 kilómetros y 2 horas y cuarto.

Situación.

Saldremos de Santander por la A-8 en dirección a Bilbao. Pasado Solares buscamos la carretera que conduce a Galizano. Desde aquí tomamos la carretera paralela a la costa que tras pasar junto a Ajo y su ría llega a la derivación que conduce a Isla. Desde este último lugar buscaremos la derivación que conduce a Quejo o Isla-Playa.
 
 
Puntos de Interés

Vistas de las Playas y Acantilados. Vistas Panorámicas. Palacio de Isla.

Descripción de la Ruta

Tomamos como referencia la playa de El Sable de Arnuero. Empezamos a andar por pistas asfaltadas en dirección contraria a la playa ganando un poco de altura en dirección al barrio de Argumoso y evitando llegar al camping. Empezamos a andar en sentido oeste entre una mezcla de chalets, arquitectura popular y otra más anodina tan característica de la franja costera de Cantabria.

Intentamos seguir la calle principal evitando derivaciones. Pasamos por el barrio de Gracedo y tras pasar por una zona menos urbanizada vemos ya las edificaciones de Isla entre las que destaca la iglesia y el palacio de los Condes de Isla. Cuando llegamos al muro delimitador del mismo podemos explorar el pueblo, que tiene un casco antiguo de cierto interés, pero hoy optamos por seguirlo hacia la derecha en dirección a la playa de la Arena.

Ganamos un poco de altura y seguimos la nueva pista en dirección noroeste evitando de nuevo las derivaciones. Llegamos a un punto más elevado en el que ya vemos la costa y empezamos a descender bruscamente. Frente a nosotros vemos la ría y el cabo de Ajo en el que se distingue su faro. En este tramo el tráfico es algo más intenso con lo que deberemos tener un poco más de cuidado.
Casi al final del descenso llegamos a las inmediaciones de un camping. Al llegar a la altura del seto que lo limita vemos un camino que nace por la izquierda. Bordeamos el seto del camping y giramos hacia la izquierda cruzando una pequeña finca particular. En unos instantes entramos en un bosque Cantábrico por el que serpentea un estrecho pero marcado sendero. Buscando en los cruces la opción izquierda llegamos a un punto desde el que se tiene una bonita vista de la playa de La Arena y la ría de Ajo. Retrocediendo unos metros al último cruce seguimos ascendiendo suavemente entre el cerrado bosquete. Al poco dejamos los árboles detrás y llegamos a las vistas de la costa más accidentada. A nuestra izquierda volvemos a ver los acantilados del cabo de Ajo y a la izquierda un área de rocas erosionadas.



Empezamos a andar por el típico sendero que bordea la costa. Superamos una valla ganadera gracias a una escalera a tal efecto (desde este punto tenemos una señalización algo parca). Vamos ganando altura con vistas a la punta cueva Colina. Una derivación permite bajar a la misma, donde existe un punto de observación de aves marinas. Con un poco de esfuerzo llegamos Coto Aro ,a 136 mts, con unas excepcionales vistas de buena parte de la costa: Llega a intuirse Santander y su faro; y hacia el este unos profundos acantilados. También podemos vislumbrar algunos de los principales relieves del interior de Cantabria.
Continuamos por sendero llegamos a la vera de los acantilados indicados. El sendero se trasforma por unos momentos en un camino pero justo cuando gira hacia el interior y asciende bruscamente encontramos a la izquierda la continuación del sendero. Andamos ahora por un sendero más ancho mientras que se suceden diversos rincones marinos. Empezamos a ascender de nuevo hacia la punta de cabo Quejo, donde existen los restos de una edificación. Se ve desde aquí un buen tramo de la costa Oriental que antes no veíamos: Montes Buciero y Candina, costa de Noja etc.

Desde aquí giramos claramente hacia el sur y ascendemos algo más. Pasamos cerca de una torre de Telecomunicación que también nos concede buenas vistas hacia las Marismas de Noja. Seguimos por el sendero de la costa por un descenso brusco que afrontamos con precaución. Llegamos a una depuradora y desde allí al camping. Desde aquí es fácil alcanzar el punto desde donde iniciamos el recorrido.

Comentarios

Ruta sencilla salvo por los empinados ascensos. Hay que tener precaución al principio al caminar por pistas de asfalto y luego con los tropezones y resbalones en la zona cercana a los acantilados. A toro pasado creo que merece la pena acercarse a las antenas ya que probablemente se vea mejor la zona de marismas.


Track de la ruta



Presentación con fotos del recorrido
 

martes, 16 de octubre de 2012

La isla de Pedrosa

La isla de Pedrosa, prácticamente una península, es un pequeño lugar que se encuentra en la zona sur de la Bahía de Santander. Inicialmente funcionó como lazareto; es decir, como lugar adonde se conducía los infectados que arribaban al puerto.

A principio del siglo XX se transformó en sanatorio antituberculoso y se fueron construyendo diversos pabellones a instancia de donaciones filantrópicas. Pedrosa se convirtió con ello en una especie de ciudad sanitaria que acogía diversas especialidades y servicios. Las construcciones tenían un gusto modernista o ecléctico.

Actualmente parte de los edificios mantienen una función similar a la original, como sede de la Fundación Cántabra para la Salud y el Bienestar. Aunque los jardines se mantienen en buenas condiciones (existen dos eucaliptus catalogados como singulares) otros elementos están próximos a la ruina. Todo ello le da al lugar un claro regusto evocador y decimonónico.











martes, 9 de octubre de 2012

Ferrería de la Yseca

Lo que he encontrado sobre este lugar es bastante confuso. Al parecer esta ferrería situada en el municipio de Guriezo se remonta al siglo XIII aunque ha sido posteriormente restaurada. Al parecer al menos durante un tiempo fue posible visitar los ingenios hidráulicos que aún funcionaban.

Lo que se aprecia en la fotografía es un palacio edificado ya en el siglo XIX en medio de una gran finca junto a la ferrería. En esta finca se encuentran varios árboles singulares.


martes, 2 de octubre de 2012

Oriñón y Sonabia

Hace ya unos meses decidí acercarme brevemente a este rincón de la costa cántabra. Esta es la playa de Oriñón. Al parecer por aquí se crían unas cebollas muy buenas (lo de las mejores del mundo me parece ya un poco pretencioso).


Esta es la playa de Sonabia.


Otra perpectiva. En el ángulo superior izuquierdo se aprecia uno de los Ojos del Diablo (ya los vimos de cerca en esta otra ocasión). Al fondo el Buciero. Aunque no se aprecia en la imagen, existe una arriesgada senda que transita por la ladera herbosa en dirección al Valle de Liendo.


Aquí se aprecia mejor el monte Buciero.



Perspectiva con la roca conocida como la "ballena de Sonabia" al fondo.

martes, 25 de septiembre de 2012

Ruta de senderismo: río Yera y Túnel de la Engaña

Breve recorrido al paisaje pasiego que parece llevarnos a un país y tiempo diferentes. A las estampas de cabañas, prados y laderas empinadas se unen una serie de preciosas cascadas y la impactante impresión del túnel de la Engaña y otros restos del malogrado ferrocarril Santander-Mediterráneo; sencillamente una de las caminatas más completas que podemos hacer para el corto esfuerzo que se requiere.
 
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Muy Alta
Tiempo y distancia: 3 horas (11 kilómetros).

 
Situación

Desde Santander seguiremos la N-623 en dirección al puerto del Escudo. A la altura de Entrambasmestas tomaremos la serpenteante carretera que nos lleva a Vega de Pas. Una vez en este pueblo seguimos sin cambiar de dirección algo más de 3 kilómetros hasta que encontramos un pequeño hueco para dejar el coche, junto a un ancho camino que desciende a la derecha. Existen otros puntos desde donde se puede iniciar el recorrido, que se sugieren en el apartado comentarios.

Puntos de interés

Paisaje pasiego. Montes de Valnera y alrededores. Cascadas y saltos del arroyo Aján. Obras del Santander Mediterráneo (S-M).

Descripción de la ruta
 
Desde el punto donde dejamos el coche tenemos una bella perspectiva de la última parte del valle del río Yera, antes de que sus laderas se vuelvan casi verticales. La parte más baja está ocupado por cercados y cabañas pasiegas, la media por bosques de hayas y la más alta por las laderas empinadas cubiertas de helechos. Hacia el oeste, si el día está claro, se observan claramente los picachos de Castro Valnera.

Descendemos por el camino indicado y en unos instantes llegamos a un cruce. Nosotros seguimos hacia la derecha, pero podríamos optar por tomar la otra opción y con ello realizar el recorrido en sentido inverso. Tras unos rápidos zig-zags descendemos junto al río Yera que baja cantarín entre las piedras. El camino principal cruza la corriente de agua en dirección a unas cabañas, pero nosotros tomamos un sendero menos marcado que sigue dejando el río a su izquierda.

Entre cabañas en estado de conservación en general bueno (algunas están muy modificadas para ser más cómodas) llegamos sin mayores novedades a un camino más ancho y a una agrupación más consistente de edificios. Unas decenas de metros más adelante llegamos a una señalización hacia el Cañao de Aján, que seguimos girando hacia la izquierda y cruzando uno de los rústicos y bellos puentes que se extienden por la zona; éste tiene argamasa de refuerzo pero la mayoría están hechos sólo a base de piedra.

Una vez al otro lado del puente el camino se convierte en un sendero y gira hacia la izquierda, de modo que en cierto sentido tomamos una dirección inversa a la que traíamos hasta ahora, pero al otro lado del río. Vamos pasando junto a varias cabañas y entrando en el valle del arroyo Aján, que nos ofrece en los siguientes kilómetros una serie de bellos saltos y cascadas. Al menudo para poder verlos con amplitud deberemos buscar los pasos que nos acerquen hasta el mismo cauce. Se observan los signos de la práctica del deporte de descenso de cañones.

El sendero en sí también es muy bonito. Vamos ascendiendo entre las sombra de los árboles. En ocasiones vemos los restos de un antiguo empedrado bajo nuestros pies. Dejando un bello rincón tras otro remontamos algo más de los kilómetros por este valle, siempre con el cauce a nuestra izquierda. Tras un último tramo un poco más empinado llegamos a un puente muy bonito que hemos de cruzar (el sendero más marcado sigue tal dirección) un poco antes de que la unión de dos canales.

Una empinado pero corto zig-zag nos lleva junto a un gran y arruinado edificio que dio servicio a las obras del S-M. Hoy nos parece un lugar evocador y espectacular; pues está colgado de la ladera y forma una estampa muy plástica; pero debía de ser muy dura la vida para los que trabajaban en esta obra. Desde el camino llegamos en unos instantes a la base del ferrocarril: un ancho camino sobre el que nunca se llegaron a tender lar vías. Hacia la derecha encontramos la boca de un ancho túnel; que no es el túnel de la Engaña sino un aperitivo anterior de unos 200 metros. No muestra signos de mal estado así que lo cruzamos. Aunque está en curva, la luz es suficiente como para poder cruzarlo sin linterna aunque no será raro algún tropezón en el irregular piso.

Al otro lado la vegetación es más profusa y el hayedo acaba dominando las laderas. En unos instantes llegamos ahora sí a la boca del túnel de la Engaña, tal y como vemos en un grabado superior acompañado de su distancia: 6976 metros. Desde luego no tenemos ninguna intención de adentrarnos en el tenebroso lugar, del cual ya sabemos que ha sufrido grandes desprendimientos. Unos chorretones de agua que caen por sus paredes son harto indicativos. El túnel se encuentra rodeado de varios edificios que van siendo devorados por la maleza.

Volvemos sobre nuestros pasos y tras retomar el túnel que antes cruzamos seguimos caminando por el ancho camino por donde debió ir el ferrocarril. A nuestras espaldas tenemos una amplia perpectiva de esta parte de los montes del Somo, culminados por el collado de la Hormaza, con el edificio indicado en primer plano. Al poco cruzamos otro túnel, esta vez bastante más corto. Bajo nuestro pies tenemos el valle bajo del ríoYera y Vega de Pas. Llegamos a la boca de un tercer túnel, de unos 300 metros y decidimos buscar un sendero alternativo que sigue por la parte exterior de la montaña. Está algo tapado por los tojos y el árgoma, pero al ser ésta bastante baja se avanza sin mayores complicaciones.

Llegamos hasta una antena de comunicación. A partir de aquí el sendero mejora algo y conecta en breve con el otro lado del túnel. Tenemos un cuarto túnel, este mucho más corto. De frente observamos el perfil de Castro Valnera mientras que a los lados del camino la vegetación ha aumentado considerablemente. Tras unos 500 metros adicionales llegamos a la estación de Yera, que es la última obra que se realizó para el S-M. Desde este punto desaparecen los signos de la caja del ferrocarril. Su estampa a los pies de un cerrado hayedo es harto evocadora.

Desde la estación de Yera comienza una pista asfaltada que seguimos en su descenso durante unos instantes. Poco después nace un sendero hacia la izquierda que tomamos girando claramente hacia la izquierda. Volvemos a caminar entre cercados y cabañas tratando de no resbalar entre las húmedas piedras del sendero. No mucho después llegamos a unas cabañas mejor conservadas mientras el camino mejora claramente. Se nos ofrece la posibilidad de cruzar el río Yera, a cuya vera estamos nuevamente, pero las indicaciones siguen a este lado.

No obstante poco después, junto a una nueva cabaña, sí que cruzamos el río por un puentecito que parece sacado de un nacimiento. Desde aquí el sendero se convierte en pista y se aleja un poco de cauce. Ascendemos suavemente y en unos minutos alcanzamos el cruce que encontramos en el inicio del recorrido.

Comentarios

No escogí la mejor época del año (a mediados de septiembre el paisaje tiende a estar seco) ni la mejor hora (empezando por la tarde las fotos sufren las consecuencias) y aún así la ruta fue muy agradable. El avance es bastante sencillo salvo tal vez por algunos tramos empedrados que requieren más esfuerzo y concentración. El recorrido se corresponde con una parte del sendero de pequeño recorrido PR-S-75, que en realidad parte de Vega de Pas.

Partiendo de Vega de Pas hemos de recorrer casi dos kilómetros por la carretera hasta un cruce señalizado hacia la izquierda. Aún nos queda más de un kilómetro hasta llegar al cruce hacia el Cañao de Aján (con lo que la ruta completa representa unos 18 kilómetros); no obstante creo que es posible llegar hasta este punto con el coche.

Track de la ruta


Presentación con fotos de la ruta

 

martes, 11 de septiembre de 2012

Via Verde del Piquillo

Hoy para cambiar un poco el tono os acerco unas imágenes de este sencillo paseo preparado sobre el trazado de una antiguo ferrocarril minero. Localizar el acceso es tal vez lo más complicado. Siguiendo la A-8 en dirección Bilbao, y tras superar Castro-Urdiales, tomamos la salida de Ontón. Recorremos el caserío a lo largo de la antigua N-634 y poco después de dejar atrás las últimas casas tomamos la pista que nos deja en un aparcamiento junto a los restos de las antiguas instalaciones de carga de mineral (ver la opción "ubicación" del final de este artículo".

Desde aquí son unos 3 kilómetros muy sencillos entre ida y vuelta, hasta el límite con el País Vasco. Paisaje de costa y acantilados incluyendo un pequeño túnel. Hay que tomar unas mínimas precauciones.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ruta de Senderismo: El monte Canales

Caminamos hoy por este interesante robledal del monte Canales, poco conocido pese a ser uno de los más interesantes de Cantabria.


Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Media
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 4 horas y media (17 KM).




Situación.

Por la Autovía A-67 hasta la salida de Santa Cruz de Iguña/Molledo/Barcena de Pie de Concha. Tomamos la carretera Nacional en dirección sur hasta el cruce de acceso a Molledo. Atravesamos esta localidad y al poco encontramos el cruce que hacia la derecha conduce a Silió. Aparcaremos junto a su interesante iglesia románica, hacia el final del caserío.

Puntos de Interés

Iglesia románica de Silió. Entorno del río Erecia. Robledal del monte Canales. Vistas sobre el Valle de Iguña.

Descripción de la Ruta

Tras contemplar la iglesia (también podemos dejarlo para el final) partimos por la ancha calle que nace hacia el este desde el mismo ábside de la misma. A medida que avanzamos vemos que en el caserío de Silió existe esta mezcolanza típica de muchos lugares de Cantabria entre la arquitectura popular y contemporánea. Terminado el caserío el trazado sigue estando asfaltado transitado ahora paralelo al río Erecia (que nos acompañará durante la primera parte del recorrido).

Cruzamos el curso de agua siguiendo en todo momento la carretera y pasamos junto a un área recreativa. Tras un tramo de fuerte ascenso en el que nos alejamos del río llegamos a una altura de una portilla canadiense. Inmediatamente viene un ramal a la izquierda que ignoramos y al poco el asfalto se transforma en hormigón y finalmente en tierra. En los últimos metros el paisaje es más abierto, permitiéndonos contemplar el valle donde crece el bosque al que nos dirigimos.


Hacia los dos kilómetros llegamos a una clara bifurcación. El camino de la izquierda continúa por la ladera en dicección al valle del Pas, mientras el de la derecha, que es el que tomamos, nos acerca de nuevo al río. Al poco cruzamos el curso de agua y entramos en el bosque del Monte Canales, en donde los esbeltos robles son predominantes, si bien en la parte alta las hayas tomarán el papel protagonista.

La claridad del camino, en los siguientes kilómetros no hay que prestar atención a cruces, nos permite disfrutar de esta bella masa forestal y casi no nos daremos cuenta de que vamos ganando altura poco a poco. Tampoco nos daremos cuenta como la dirección original, oeste, va pasando a ser dirección sur.

Hacia el kilómetro 7 pasamos junto a un refugio y cruzamos el río. Unos cientos de metros después volvemos al lado derecho del mismo y al poco llegamos a un cruce en donde el camino de la izquierda cruza el arroyo por un vado (no hay puente) mientras que el de la derecha, que es el que tomamos, gira bruscamente. Al poco llegamos a otra revuelta de modo que recuperamos la dirección original.

Las hayas ya se han hecho dueñas del paisaje. No mucho después el camino empeora visiblemente convirtiéndose en un sendero. Casi inmediatamente, nada más cruzar un arroyo con ayuda de unas piedras, abandonamos definitivamente el río Erecia al tomar un desvío que asciende por la derecha. Este sendero al girar transita unos metros hacia el noroeste, pero luego llega a una fuerte curva que lo deja otra vez en dirección sur.

Llegamos al poco a una nueva bifurcación, de similar aspecto a la anteriormente comentada, en la que de nuevo hemos de decidirnos por el camino de la derecha. Con un poco de atención, pues este tramo es el menos definido de todo el recorrido llegamos a un claro del bosque ocupado por helechos. En este punto el sendero más definido parece ir hacia la izquierda pero nosotros vamos hacia la derecha, justo entre el borde de los helechos y el bosque.

Avanzaremos así apenas uno 100 metros, en este punto giramos casi 180 grados y nos ponemos de frente a una cumbre ondulada. Tomando esta cima como referencia, avanzamos por el sendero que se descubre entre los helechos, y que yendo ligeramente hacia la derecha alcanza un arroyo que hemos de cruzar. Al otro lado del arroyo la senda recupera la dirección original, paralela al arroyo aunque un poco alejada del mismo. Unos doscientos metros después el propio sendero gira hacia la derecha y acabamos llegando a un calvero cubierto por una pradera más despejada donde son protagonistas los acebos.

Aquí el sendero se difumina un poco. Trataremos de caminar sin perder altitud, quizás ascendiendo un poco, hasta descubrir la continuación del sendero al otro lado del claro. De esta manera llegaremos a un segundo calvero, en cuyo centro se encuentra un pilón para el ganado. Desde el mismo pilón va naciendo un sendero. Como referencia de nuevo trataremos de no ganar ni perder altitud.

Tras un último tramo boscoso salimos a una zona más despejada, en donde tendremos las mejores vistas del valle del río Erecia y el monte Canales. Enseguida cambia el paisaje pues llegamos al cordal de estas pequeñas elevaciones, a 850 metros, ocupado por una larga valla ganadera.

El propio sendero nos conduce a un paso de la valla, alcanzando de esta manera la otra vertiente y continuando por un camino mucho más marcado. Ante nosotros se abre un amplio valle dominado por amplias praderías y cerrado por la cumbre del pico Jano, ocupada por diversas antenas.

Empezamos a descender paralelos a la valla hasta alcanzar un marcado cruce. El camino frontal (alternativa que se comenta brevemente en la sección comentarios) continúa por la misma dirección pero nosotros tomamos el de la izquierda, de modo que descendemos con rapidez. El siguiente tramo es bastante homogéneo. El camino que llevamos transcurre entre bucólicos parajes para el ganado y realiza varios cambios de dirección, siempre descendiendo. Bajo nosotros observamos el amplio valle de Iguña, fuertemente antropizado.

Termina el descenso con una serie de consecutivas revueltas que nos dejan orientados hacia el Norte. Nada más cruzar un arroyo llegamos a un cruce en el que abandonaremos el camino principal por otro que nace hacia la derecha.

Caminamos ahora junto a prado vallados. Rechazamos dos caminos que ascienden hacia la derecha y otro que desciende hacia la izquierda. Poco después aparece un tercer camino hacia la derecha, que es el que hemos de tomar. En unos 50 metros hemos de superar una valla y continuaremos en dirección noroeste, cruzando varios vallados, y desembocamos en una pista asfaltada que sin cambiar de dirección nos conduce en poco más de un kilómetro a Silió.

Comentarios

El recorrido descrito se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-S-42. Ruta un poco larga pero no muy dura. La orientación dependerá de la conservación de los senderos en la parte central del trazado. En otoño e invierno puede haber cacerías.

Al parecer existe un trazado alternativo que nos permite acortar algo el recorrido sin detrimento de su belleza. No lo realicé con objeto de ceñirme al trazado del PR lo más fielmente posible: En el cruce que encontramos cercano al vallado de la parte alta continuamos de frente en lugar de descender. Continuaremos así durante aproximadamente kilómetro y medio donde al parecer existe un camino que desciende hacia la izquierda y que se acaba transformando en la pista asfaltada que mencionamos en la parte final de la descripción.

Track (puslar en el círculo verde para más información)




Presentación con fotos:

martes, 28 de agosto de 2012

Senda Fluvial del Nansa

Retomamos las entradas tras las vacaciones con este sencillo recorrido por el curso bajo del río Nansa, muy cerca de su ría, acondicionado por el Ministerio de Medio Ambiente.
 
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Muy fácil
Belleza: Normal
Tiempo: 3 horas y 40 minutos (14 kilómetros)

 
Situación.

Para acceder al punto de partida de la ruta debemos seguir la A-8 en dirección a Oviedo hasta que, pasado San Vicente de la Barquera, nos encontremos con el cruce indicativo de las cuevas del Soplao y Valle del Nansa. Tomaremos un par de kilómetros la antigua nacional y luego nos desviaremos por la Comarcal S-223, que remonta el río.
 
Tras apenas un par de kilómetros llegamos al pueblo de Muñorrodero. Atravesado su núcleo urbano, y justo a la altura del cartel indicador del fin de pueblo encontramos un cruce a la derecha (muy cercano a un vivero de plantas) y enseguida los carteles indicadores de inicio de la ruta.
 
Podemos dejar el coche en el entorno de la entrada del vivero o seguir las indicaciones hacia el aparcamiento, que se encuentra unos doscientos metros más adelante, junto a un parque y un campo de fútbol, en cuyo caso deberemos iniciar la ruta remontando este último tramo.

Puntos de Interés

Entorno fluvial del Nansa. Pequeños desfiladeros rocosos. Cascada de la parte final. Tramos en los que se discurre por puentes, plataformas y escaleras de madera.

Descripción de la Ruta
 
La señalización nos lleva a tomar la orilla izquierda del río, empezando por unas escaleras que nos permiten salvar un vallado ganadero. Tras unos 500 metros y en las cercanías de un meandro unas escaleras muy bien acondicionadas nos permiten tomar altura para solventar un tramo rocoso. Poco después entramos en un bosque de ribera dominado por grandes alisos y robles.
 
Antes de los dos kilómetros el paisaje se abre un poco y llegamos al primer punto en el que se nos ofrece un trazado para el caso de aguas bajas y otro para periodos en los que las márgenes del río pueden estar inundadas. En todo caso ambos senderos transcurre muy cerca uno del otro.
 
Durante el siguiente kilómetro seguiremos con el río a nuestra derecha mientras que a izquierda se suceden diversas plantaciones. Hacia el kilómetro 3 el sendero vuelve a verse dominado por el bosque de ribera, en donde además de los omnipresentes avellanos silvestre se observan alisos, robles, álamos, castaños… También observamos diverso equipamiento preparado para los pescadores: refugios, plataformas, cables…
 
Hacia el kilómetro 4 llegamos a una zona estrecha y rocosa que superamos gracias a unos estratégicos peldaños y escaleras de madera. En esta zona encontramos la entrada a la cueva del Rejo.
 
Tras un tramo algo más monótono volvemos a encontrarnos con la bifurcación entre el sendero para aguas bajas y el de aguas altas, siendo más recomendable el primero si es practicable. Unidos de nuevo las dos veredas nos queda ya poco para el final del recorrido.
 
Tomamos unos metros por un camino más ancho pero enseguida lo dejamos buscando la senda que sigue más cercana al río. Pasamos junto a un último refugio en una zona más despejada, descendemos por una zona rocosa ayudados por unos escalones de piedra y acabamos llegando al punto en el que el río de Suspino desemboca en el Nansa por medio de una bonita cascada.
 
Justo al lado encontramos la central hidroeléctrica de Trascudia. El sendero todavía remonta unos metros más hasta acabar junto al panel indicador y una pista asfaltada que conduce a Trascudia y Camijanes. El regreso lo hacemos por el mismo camino.
 
Comentarios
 
Ruta muy sencilla, ideal para toda la familia, salvo si acaso por algunos tramos que hemos de remontar por muy bien preparadas escaleras de piedra o madera y por una distancia relativamente larga.

Si deseamos hacerla en un único sentido indicar que la pista de servicio a la Central sale de la S-223 aproximadamente un kilómetro antes de llegar a Camijanes, atravesando el núcleo de Trascudia.
 
La señalización es también excelente (en el momento que yo realicé la ruta). En todo caso el río a nuestra derecha es la mejor referencia. Sólo deberemos prestar un mínimo de atención para no tomar caminos más anchos que se alejan del río.
 
Tenemos la posibilidad de empezar desde el mismo núcleo de Muñorrodero, por la calle que nace a la derecha, junto a la iglesia. Llegaremos junto a unos altos setos. Desde aquí podemos ir por una de los dos caminos peatonales que transitan a ambos lados del río y que confluyen junto a la zona deportiva que antes citamos. En este caso el recorrido se alargará aproximadamente un kilómetro más a la ida y otro a la vuelta.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)


Presentación con fotos de la Ruta

martes, 24 de julio de 2012

Ruta de senderismo: Valle de Aguayo

Antes del descanso estival os traigo una ruta recién salida del horno que transita por uno más de esos pequeños y semidesconocidos valles secundarios del interior de Cantabria. En la ruta de hoy recorreremos el valle de Aguayo, tributario del Alto Besaya, lugar de prados ganaderos, montañas herbosas y bosques caducifolios.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): difícil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 3 horas y 45 minutos (15 kilómetros)
 
Situación
 
Desde Santander deberemos seguir la A67 hasta la salida de Pesquera/San Miguel de Aguayo. Siguiendo las indicaciones tomaremos la N-611 y poco después localizaremos la carretera que asciende hacia el Valle de Aguayo. Hacia el kilómetro 4 llegamos al pueblo de Santa María, donde dejamos el vehículo.
 
Puntos de interés
 
Hayedos. Prados ganaderos. Panorámicas de las montañas cercanas y del embalse de Alsa. Arquitectura popular.
 
Descripción de la ruta
 
El pueblo de Santa María tiene algunos elementos arquitectónicos de interés. Empezamos a caminar retrocediendo por la carretera. Al cabo de unos 300 metros encontramos un camino que nace hacia la derecha. La ruta original se interna por este camino durante algo más de un kilómetro, pero dado que se encuentra algo cerrado en algunos puntos es más recomendable continuar por la carretera.
 
Pasado algo más de un kilómetro llegamos a un punto algo más alto. La carretera empieza en este punto el largo descenso hacia el fondo del valle, pero nosotros localizamos hacia la izquierda el camino que se interna en la espesura del hayedo. Nos vemos inmersos en el mágico ambiente con la molestia del camino embarrado en muchos puntos. Trazamos algunas curvas casi sin desnivel. Pasado kilómetro y medio por este camino, a la altura de una curva a derecha y en un pequeño claro, buscamos una estaca indicadora del sendero de pequeño recorrido.

En este punto salimos del camino hacia nuestra izquierda. El sendero está casi desaparecido pero intentamos avanzar sin perder ni ganar altitud hasta dar con un vallado ganadero. Sin muchas dificultades deberíamos encontrar una escalerita que sirve para superarlo (en casi contrario subimos o bajamos un poco a lo largo del mismo) justo antes de un pequeño arroyo.
 
Escudriñando el sendero cruzamos el arroyo y seguimos paralelos al mismo en su descenso. Unos 400 metros después de haber cruzado la valla intentamos identificar (es un poco complicado) cómo un sendero desciende por la ladera izquierda y se incorpora hacia el nuestro. Si lo logramos tomamos este sendero en su ascenso que poco a poco va saliendo del bosque hasta unas grandes praderas de montaña.
 
Trazamos una amplia curva hacia la izquierda mientras que tenemos unas amplias vistas del alto valle del Besaya, con la autovía y los pueblos de Santiurde y Pesquera. A continuación vemos delante de nosotros un monte culminado por una torre de comunicación bordeado por un hayedo. Vamos ascendiendo hacia la falda izquierda del mismo existiendo la opción de seguir el sendero principal (que traza algunas curvas) u otro más directo.
 
Llegando ya a la falda nos encontramos con una nueva valla a la altura de una portilla. Al otro lado seguimos ascendiendo de manera mucho más suave. Llegamos a la altura de una nueva valla que se sitúa paralela a nuestro avance y luego encontramos otra por nuestra izquierda. El nuevo sendero serpentea entre prados y bosquetes y acaba derivando hacia un nuevo valle. Desde aquí ya se observa el pico Jano al norte (1290 mts) y el pico Otero al este (1250 mts), así como el embalse de Alsa.
 
A partir de aquí no descendemos de manera brusca sino que vamos bordeando al valle por un paisaje similar mientras que los bosques más espesos se sitúan por encima o por debajo de nosotros. Hacia el kilómetro seis el sendero se acaba transformando en un camino mucho más marcado que gira hacia el norte y sale a una zona con prados más extensos. Tras llanear un poco empezamos un fuerte descenso.
 
En un momento dado vemos a nuestra derecha y a un nivel bastante inferior el pueblo de San Miguel de Aguayo. Rechazando todos los cruces vamos terminamos girando en dirección al citado pueblo. Entramos en el mismo y buscamos la carretera que da acceso al mismo pero a la altura de una casa blanca tomamos un camino hacia la derecha. Entramos en un tramo del sendero GR-74 (pintura blanca y roja) que recorre la zona suroriental de Cantabria.
 
La pista asfaltada sale del pueblo y sigue durante un tramo paralela a la carretera, pero al otro lado del pequeño río Hirvienza. Casi sin ganar altura pasamos junto a un edificio moderno que probablemente forme parte de los servicios del embalse. Poco después encontramos un camino que se separa hacia la izquierda y acaba girando hacia el sudoeste. El paisaje por aquí es mucho más despejado y nos permite tener una perspectiva del recorrido de la primera parte de esta ruta.
 
Sin mayores novedades la pista llega al pueblo de Santa Olalla, que no es sino un barrio de Santa María. Llegamos a este pueblo por la carretera asfaltada.
 
Comentarios.
 
La ruta aquí descrita se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PRS-31. La señalización es casi inexistente y necesita una actualización. Es una pena porque el tramo del hayedo, que es el más bonito, lo empleamos tratando de no perder el sentido correcto. Por lo demás esta ruta es muy bonita y bastante sencilla. Desde Santa María de Aguayo se puede afrontar el ascenso al Pico Jano aunque tal vez sea más interesante hacerlo desde Bárcena de Pie de Concha.
 
La humedad, los senderos estrechos y la abundancia de ganado hacen que los tramos embarrados sean frecuentes. Deberemos tener en cuenta esto a la hora de escoger el calzado correcto.

Track de la ruta



Presentación con fotos de la ruta.

 

martes, 17 de julio de 2012

Ruta de senderismo: Cascadas de Lamiña

Ruta muy sencilla en un sorprendente paraje de cascadas en un valle secundario del municipio de Ruente.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 2 horas y 45 minutos (9 kilómetros)


Situación

Desde Santander deberemos seguir la A67 y la A8 en dirección a Oviedo. Dejamos la autovía en la salida de la Autovía y tomamos la nacional unos metros hasta el acceso a Virgen de la Peña. Seguimos esta carretera por el municipio de Mazcuerras hasta la hoz de Santa Lucía que nos acerca al municipio de Ruente. Pasado Ruente el primer pueblo es Barcenillas. Tomamos la calle a la izquierda justo antes de cruzar un arroyo y la carretera de acceso a Lamiña; y dejamos el coche en una zona algo más ancha a modo de aparcamiento.

Puntos de interés

Pueblo de Barcenillas. Praderías. Cascadas de Lamiña.

Descripción de la ruta.

Avanzamos dejando el río a la derecha hasta alcanzar un panel explicativo de la ruta de los Foramontanos y otro relativo a nuestra ruta. Seguimos el ancho camino que aquí nace y que empieza a discurrir entre muretes de piedra. En todo caso al pricipio o al final de la caminata merece la pena decicar unos minutos a recorrer el pequeño pueblo de Barcenillas, plagado de casas montañesas.

Pasados unos 500 metros ignoramos una señal en dirección a Lamiña y continuamos por el camino. Ascendemos muy suavemente acompañados de árboles de ribera (especialmente avellanos y castaños), prados y el cantarín río que cruzamos en varias ocasiones. Podemos asomarnos al mismo para hacernos a una idea del agua que llevarán las cascadas.

Así seguimos por esta parte del trayecto un tanto monótona. Vemos como las laderas alternan zonas despejadas, pinares de repoblación, eucaliptos y robles. Llegados al tercer kilómetro encontramos una bifurcación y tomamos la pista de la izquierda (la otra es el acceso desde Lamiña).

A continuación nos encontramos con un prado de mayor tamaño en el que se encuentra una cabaña. Cruzamos el río y afrontamos una subida más empinada que bordea un pinar. Afortunadamente la rampa es corta pues pronto nos encontramos con una portilla canadiense y la señal que nos orienta por el sendero que hacia la derecha se interna entre los árboles.

Bajamos hasta el borde del río, que cruzamos a continuación andando de piedra en piedra. Seguimos una senda por el otro lado del río unas docenas de metros hasta que volvemos a acercarnos al mismo ya en la zona de las cascadas. Un puente sirve para cruzar el río, si bien en el momento de realización de la ruta (julio de 2011) se encontraba en malas condiciones.

Al otro lado del río nos encontramos la unión del arroyo Barcenillas con el Moscadorio. En ambos encontramos dos interesantes cascadas. Las sendas nos permiten acercarnos a ambas, tanto desde la parte inferior, como desde la superior. Remontado unos metros cualquiera de los arroyos podemos ver alguna cascada más. Una vez terminada la exploración nos situamos en la parte superior de la cascada más alta avanzamos unos metros y seguimos las señales que nos indican que hemos de vadear el río y subir por la ladera opuesta.

Tras unos pocos metros alcanzamos un antiguo y poco marcado camino que discurre junto a vallas de piedra. Lo seguimos hacia la izquierda y empezamos a descender entre esbeltos robles y castaños. En unos minutos alcanzamos la marcada pista de tierra que en unas pocas revueltas alcanza el paso canadiense antes mencionado. Desde aquí nos quedan desandar los 3 kilómetros y medio que nos separan de Barcenilla.

Comentarios.

La ruta descrita se corresponde con el sendero SL-R3 diseñado por el Ayuntamiento de Ruente. La señalización es correcta y además salvo en el tramo de las cascadas no hay complicación alguna. Podemos avanzar con el coche los primeros kilómetros del camino o salir del pueblo de Lamiña, opciones ambas que acortan el trecho.

El trayecto es sencillo, con escasa pendiente, salvo en el tramo de las cascadas en donde deberemos prestar atención en el cruce de los ríos y en la aproximación a las cascadas. En este sentido, la ruta se podrá alargar o acortar en función de que queramos alargar la exploración de los diferentes rincones. Según me han comunicado el puente que yo vi estropeado ha sido arreglado en el verano de 2012.

La ruta se hizo en verano de 2011 (hace casi exactamente un año) pero después de un día de fuertes tormentas. Desconozco cómo estarán las cascadas después de un estío prolongado. Disponemos de una fuente en el primer kilómetro de la ruta.

Track de la ruta:


Presentación con fotos de la ruta:

 
 

martes, 10 de julio de 2012

Ruta de senderismo: El Monte Tejas

A escasos kilómetros de la industrializada villa de Corrales de Buelna se conserva el sorprendente paisaje del monte Teja: un bello bosque de robles y hayas a poco más de 200 metros de altitud. Pasamos además junto a la cueva de Hornos de la Peña, declarada Patrimonio de la Humanidad por su arte rupestre.
 
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo: 2,5 horas (10 kilómetros)
 
Situación
 
Desde Santander deberemos seguir la A67 hasta la salida de Barros. En este punto tomamos dos rotondas buscando la nueva carretera en dirección Puente Viesgo. Pasado el puente tirantado sobre el Besaya tomamos la carretera a la derecha que nos conduce a San Felices de Buelna. Recorremos unos kilómetros hasta la carretera principal de dicho municipio. Una vez en la misma giramos a la derecha y unos quinientos metros más adelante a la izquierda, en dirección a Tarriba. Llegamos a este pueblo dejamos atrás un palacio montañés. Encontramos a continuación sendas plazoletas donde dejar el coche.
 
Puntos de interés.
 
Núcleo de Tarriba. Entorno rural. Bosque de Monte Teja.
 
Descripción de la ruta.
 
Tarriba es un pueblo que aún conserva buenos ejemplos de arquitectura tradicional, mezclados con construcciones más modernas y funcionales. En la segunda plazoleta encontramos un panel explicativo de la ruta y seguimos la calle con el panel indicador de la cueva de Hornos de la Peña. Empezamos a ascender y al poco abandonamos el pueblo. Inmediatamente llegamos a un cruce en el que seguiremos la pista asfaltada (por el otro camino regresaremos al final de la ruta).
 
Seguimos ascendiendo un poco más mientras que a nuestra espalda podemos ver el pueblo de Tarriba y el valle de Buelna. Pronto llegamos a un pequeño collado y descendemos a un nuevo valle. Ignoramos una carretera que se abre a la derecha y continuamos por un recorrido prácticamente llano. Antes de los dos kilómetros de recorrido encontramos el panel explicativo y el sendero que hacia la izquierda conduce a la cueva de Hornos de la Peña. Podemos ascender por el mismo lo que implicará cierto esfuerzo para salvar los 250 metros y varios zig-zags que nos llevan hasta la entrada. Desde aquí tenemos una primera vista panorámica del monte Tejas y sus boscosas laderas.
 
Bajamos de nuevo a la pista asfaltada que en breves momentos se trasforma en en ancho camino. Paulatinamente el valle se va encajonando y el arbolado va haciéndose más presente, inicialmente en forma de vegetación de ribera. Muy pronto llegamos a un área de esparcimiento y cruzamos por primera vez el arroyo Tejas. Pasado el puente ignoramos un camino secundario y entramos en la parte más interesante del recorrido. En el bello bosque el roble es árbol predominante, aunque se encuentran incluso hayas a poco más de 200 metros de altitud.
 
Pasado el kilómetro 3 llegamos a un cruce en el que seguiremos la pista izquierda, para cruzar a continuación de nuevo el arroyo. No mucho después, y tras superar una zona algo más despejada, llegamos a un nuevo área de descanso, en el que se encuentra un pequeño refugio. A todo esto vamos ascendiendo poco a poco. Disfrutando del sorprendente bosque llegamos en el kilómetro 5 y junto a un gran haya, (altitud 280 metros, habiendo partido a poco más de 100) a una amplia curva a la izquierda en la cruzamos por última vez el arroyo.

Desde aquí afrontaremos la parte principal de la ascensión, en todo caso llevadera. Al cabo de un kilómetro la pendiente se suaviza de forma evidente, junto a unos buenos ejemplares de haya. Al poco llegamos a una fuente con pilón y giramos primero a izquierda y luego a la derecha. Desde este punto podemos apreciar algo mejor el desarrollo del bosque, y nos quedamos con pesar de no haber continuado arroyo arriba. El siguiente tramo es más bien despejado. Se alternan prados bien mantenidos con otros abandonados, y las poco agradables plantaciones de eucaliptos. Se alternan suaves ascensos y descensos.

En el kilómetro siete y coincidiendo prácticamente con el punto más alto del recorrido (360 m) llegamos a una bifurcación en el que tomamos el camino de la izquierda, dejando el otro que continúa ascendiendo. El nuevo camino, también bastante marcado, nos ofrece una amplia panorámica de la parte sur del macizo del Dobra. Dejamos a los lados algunas cabañas y prados y un depósito de aguas. Un poco más adelante se empieza a girar hacia la izquierda y el camino se trasforma en una pista asfaltada. En unos minutos observamos de nuevo el valle de Buelna, bastante por debajo de nosotros.

A partir de aquí el asfalto se transforma en pista cementada, más adecuada a la fuerte pendiente descendente que viene a continuación. Seguimos esta última en el aproximadamente kilómetro y medio que nos resta hasta Tarriba. En los últimos metros nos encontramos con una bifurcación (ambas opciones están cementadas) en la que deberemos ir por la derecha (la de la izquierda es también válida, aunque nos obliga a andar algunos metros más). En unos momentos llegamos a Tarriba.

Comentarios.

La ruta descrita se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-S-47 y se realizó hace exactamente un año. La señalización que se conserva es muy reducida, pero la orientación es muy sencilla al seguir prácticamente en todo momento el camino más marcado. Podemos tomar agua en Tarriba.

Por sus condiciones el recorrido es muy adecuado para la bicicleta de montaña. Solamente deberemos prestar mayor atención en el descenso final; pues el camino tiene varios canales para la evacuación de agua que pueden resultar peligrosos si se toman a mucha velocidad.

El arte rupestre de la cueva de Hornos de la Peña fue declarado patrimonio de la humanidad hace unos pocos años juntos con otras cuevas de la zona. Debido a su fragilidad las visitas a la misma se realizan sólo mediante cita previa.

Track de la ruta:


Presentación con fotos de la ruta:


martes, 3 de julio de 2012

Ruta de Senderismo: Monte Endino

Una ruta sin excesivas dificultades que transita por la divisoria entre Valdeolea y Campoo, con amplias vistas sobre ambos valles y comarcas cercanas.
 
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Media
Tiempo: 4 horas (15 kilómetros)

 
Situación

Tomamos la A67 hasta algo más delante de Reinosa, donde tenemos la salida con la indicación de Matamorosa. Tras avanzar unos kilómetros por la carretera nacional buscamos el inicio de la carretera regional que tras pasar por Villaescusa asciende el alto del Bardal. Al poco de iniciar el descenso llegamos al pueblo de Olea. A la altura de las primeras casas buscamos una calle hacia la izquierda que nos lleva hasta la iglesia románica de san Miguel.

Puntos de interés

Iglesias románicas de San Miguel y San Martín de Hoyos. Torre de San Martín de Hoyos. Vistas sobre Valdeolea, Campoo, Alto Campoo y comarcas cercanas.

Descripción de la ruta

Olea, situado a unos 1000 metros de altitud, se encuentra en la misma falda del monte Endino, el cual vemos a nuestro lado, cubierto por estrato arbustivo y una zona de robledal. Tras contemplar unos instantes el templo románico empezamos a caminar por el camino que nace desde su ábside. Unos metros después encontramos el cartel explicativo de la ruta.

Tras descender un poco llegamos a una pequeña vaguada. Aquí localizamos el camino algo desdibujado que asciende hacia la izquierda. Prestamos atención para no perder el trazado de las roderas y al poco ya vemos en la lejanía la torre de San Martín de Hoyos, que nos servirá como referencia en estos primeros kilómetros. Desde aquí tenemos unas buenas vistas del bello y tranquilo valle de Valdeolea, de formas suaves en las que se alternan bosquetes y prados.

Al cabo de unos dos kilómetros el camino termina en una portilla ganadera y a continuación se convierte en una pista de tierra y piedras mucho más marcada. Trazamos una suave curva hacia la izquierda y ascendemos hasta llegar al borde mismo de la torre medieval del siglo XV. La ausencia de ventanas y almenas le da un aspecto macizo y pesado.

Para continuar tomamos la pista asfaltada que comunica la torre con el cercano pueblo de San Martin de Hoyos. Atravesamos este pueblo contemplando su iglesia románica y algunas de sus interesantes casas tradicionales. Seguimos por la carretera que da servicio al pueblo destino la carretera comarcal que antes recorrimos con el coche. En realidad estamos ya en la cuerda de la línea de montañas que desciende paulatinamente desde Alto Campoo. Son unos dos kilómetros.


Alcanzamos la carretera muy cerca del alto del Bardal. Pasamos al otro lado con precaución, giramos hacia la derecha y caminamos unos cien metros por la misma (pasando justo por el propio alto). Al poco descubrimos un camino que nace hacia la izquierda y que será el que nos llevará hasta la cumbre. Aunque el desnivel es claro, en ningún momento no se llega a hacer demasiado duro. Son unos seis kilómetros de la carretera a la cumbre.

El primer tramo aparece dominado por prados semiabandonados que han sido ocupados por los característicos arbustos espinosos, pero poco a poco vamos observando esbeltos robles que acaban formando un bosquete. Hacia la cota 1300 superamos una portilla ganadera y al poco tenemos hacia nuestra derecha las primeras vistas sobre Campoo. A nuestros pies tenemos un hayedo que no llegamos a apreciar en su magnitud, pero si que observamos mejor la localidad de Reinosa y el embalse del Ebro; más allá tenemos Alto Campoo, pero lo veremos mejor más adelante.


A partir de aquí la pendiente se suaviza y poco después observamos ya el Monte Endino. Coincidiendo aproximadamente con el final del tramo boscoso llegamos a un marcado cruce. Por la izquierda será por donde terminemos la ruta pero ahora seguimos ascendiendo hacia la derecha. Ascendemos por una pradera de montaña y tras un duro pero corto repecho llegamos a una primera cima marcada por un vértice geodésico a casi 1500 metros, pero aún hemos descender un poco y con un poco de esfuerzo llegar ahora sí al monte Endino a 1550 metros.

Las vistas del Endino se extienden a todo el circo de sierras que forman Alto Campoo y parte de la Montaña Palentina. En la lejanía se observa perfectamente el perfil de Peña Amaya. Tras el merecido descanso descendemos el tramo hasta el cruce anterior y tomamos el camino que desciende vertiginosamente por la despejada ladera sur (son 400 metros en menos de 3 kilómetros).

Tras un par de revueltas observamos ya bajo nosotros el pueblo de Olea. Entramos en el pueblo por su centro si bien este es un barrio separado de aquel en el que iniciamos el recorrido. Tras dejar algunas casas atrás llegamos a la carretera principal del valle, que hemos de remontar unos centenares de metros hasta la zona donde dejamos nuestro vehículo.

Comentarios.

La ruta descrita se corresponde con el sendero local SLS 30. La señalización es buena y además en en este caso apenas hay puntos de posible confusión. Pese a un desnivel de cierta entidad, se hace bastante llevadera. Quien esté interesado en hacer cumbre puede evitar el rodeo por San Martín de Hoyos caminando directamente por la carretera regional hasta el Alto del Bardal.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)




Vídeo con las vistas desde Monte Endino

Presentación de fotos del recorrido.